Simuladores de conducción: ¿Realmente ayudan a aprender antes y mejor?

Está claro: ‘Nadie nace sabiendo’… y la conducción no es una excepción a esta afirmación que habrás escuchado más de una vez. Afortunadamente, contamos con múltiples opciones que nos permitirán enfrentarnos con las máximas garantías al momento de tener que coger el volante. Entre ellas se encuentran los simuladores de conducción como la respuesta de las nuevas tecnologías a nuestra necesidad de aprendizaje, pero, ¿son realmente una ayuda?

Ya hemos visto que la mejor forma de aprender a conducir cualquier vehículo es la práctica, pero no siempre tenemos la posibilidad de contar con un coche a nuestra disposición o el tiempo y dinero como para contratar algunas clases de reciclaje en una autoescuela. En esa situación, los simuladores de conducción se convierten en una magnífica alternativa que nos permitirá acumular las horas y los kilómetros necesarios para salir a carretera con los conocimientos y confianza necesarias.

chico en un simulador de conducción

¿Qué son y cómo funcionan los simuladores de conducción?

Los simuladores de conducción son instalaciones multimedia, usadas especialmente para la formación y concienciación de conductores, que buscan recrear las condiciones, entorno y situaciones que nos encontraremos al volante con la mayor fiabilidad posible.

De este modo, el conductor podrá enfrentarse tantas veces como desee a maniobras y supuestos que pueden darse en la conducción real y, mediante la práctica, asimilar los automatismos y buenas prácticas necesarias para enfrentarse a ellos con éxito cuando se los encuentre en carretera.

Los simuladores de conducción pueden llegar a contar con todos los componentes, mandos y controles que encontraremos en cualquier utilitario como, por ejemplo, palanca de freno de mano, manetas de luces, intermitentes y limpiaparabrisas; volante con claxon, pedales, cinturón de seguridad con pretensores, palanca de cambio o luces de emergencia, así como monitores y sistemas de audio envolvente.

Cuanto mayor sea el parecido con la realidad, mayor y más profunda será la experiencia del usuario del simulador y, por ende, el aprendizaje será mucho más efectivo y valioso para el conductor.

Más allá de los componentes en sí, los simuladores de conducción disponen de software encargado de representar situaciones complejas de la conducción, tales como arrancadas en pendiente, situaciones de frenada de emergencia, aquaplannings y conducción por ciudades o carreteras secundarias, entre otros.

Llegados a este punto, ha quedado claro cómo los simuladores pueden ayudarte a aprender a conducir o a acumular los kilómetros necesarios para que te pongas al volante con toda la seguridad del mundo, así que… ¿cuándo empezamos?