¿Qué son y cómo funcionan los radares de tramo?

Los radares de tramo están compuestos por dos cámaras de visión artificial (infrarroja) que están situadas al inicio y al final de cada uno de los carriles del tramo que controlan. Estas cámaras registran la matrícula de los vehículos que pasan por el punto inicial marcando la hora exacta y vuelven a captarlos cuando rebasan el punto final.

Acto seguido, el sistema calcula el tiempo que el coche en cuestión ha tardado en recorrer la distancia controlada y compara este tiempo con el que se requiere para completar dicho tramo a la velocidad estipulada.

Cuando se detecta que la velocidad ha sido superior a la permitida el sistema remite las fotografías del punto inicial y final al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de la DGT, ente que se encargará de tramitar la denuncia y se la remita por correo al titular del vehículo a fin de que identifique al conductor infractor.

Los radares de tramo abarcan todos los carriles de la calzada en caso de haber más de uno, sobre todo porque también están ubicados en autovías o autopistas. Es así como pueden captar las matrículas, aunque los vehículos cambien de carril desde la entrada hasta la salida del tramo controlado.

Las cámaras utilizadas para la lectura de matrícula, mediante sistema de reconocimiento de caracteres, integran tecnología infrarroja, con lo que no se ven afectadas por condiciones de baja visibilidad o luminosidad, funcionando así igualmente de noche.

¿Qué diferencia un radar de tramo de uno corriente?

Es una novedosa manera de controlar la velocidad. A diferencia de los radares fijos que solo controlan la velocidad en un punto concreto, los radares de tramo tienen la capacidad de conocer la velocidad que se ha seguido durante varios kilómetros seguidos. Están señalizados con carteles similares a los de radares fijos, caracteres blancos sobre fondo azul.

Algunos matices importantes de los radares de tramo

Aunque los denominemos ‘radares’, no se basan en un mecanismo convencional, su funcionamiento es razonablemente parecido al de los semáforos de las ciudades. La Dirección General de Tráfico estima que se reducen en más del 50% los accidentes en los puntos en los que han sido instalados.

Además, se considera que los radares de tramo no tienen error, con lo cual, no se aplica ningún margen (por encima) a la medición que realizan. Por lo tanto, si el límite del tramo controlado es 120 km/h, el sistema multará al conductor cuando se supere exactamente esa velocidad.

¿Qué tipos de radares existen?

Existen diferentes tipos de radares para controlar la velocidad; están los fijos, quizás los más conocidos, son aquellos que están en una determinada ubicación (por ejemplo en un pórtico sobre la calzada, justo detrás de los paneles luminosos de señalización variable, o bien una ‘caja’ en el arcén).

Los móviles, por su parte, no tienen una ubicación exacta y se pueden montar y desmontar en el arcén, aunque también pueden ir instalados en un coche de la fuerza de seguridad del estado correspondiente. Otros tipos de radares que encontraremos son los de drones, radares de helicóptero y los de tramo.

En cuanto a estos últimos, actualmente, hay 62 radares de tramo en funcionamiento en todo el territorio español, son considerados un método eficaz para reducir la velocidad de los conductores más que los radares fijos. Veamos qué son los radares de tramo y cómo funcionan.