¿Qué se considera conducción temeraria?

Cuando hablamos de conducción temeraria, normalmente nos suelen venir a la cabeza escenas de A todo gas en las que, en medio de una persecución loquísima por el centro de la ciudad, el coche acaba saltando épicamente sobre el mar para aterrizar perfectamente en un barco, evitando así que el malo de la película escape.

La realidad, sin embargo, es menos espectacular. La conducción temeraria es aquella que genera una situación de riesgo que puede afectar tanto al conductor como a los acompañantes o al resto de personas en la carretera. Sin embargo, hay varias categorías diferentes de peligrosidad, ya no solo penadas por el Reglamento General de Circulación, sino también por el propio Código Penal.

persona conduciendo mientras mira el móvil

Sanciones a las que te expones si conduces de forma temeraria

La llamada “conducción temeraria administrativa” supone una conducta negligente, de forma que se haya podido poner la vida de otras personas en riesgo. No obstante, ese peligro ha de ser teórico, ya que de haber daños concretos pasaría a ser un delito. Algunos ejemplos de este tipo de infracción administrativa son conducir a una velocidad elevada en una vía urbana o saltarse semáforos en rojo y pasos de peatones por ir mirando el móvil. Esta infracción puede suponer una sanción de 500€ y la pérdida de 6 puntos del carnet.

Por otra parte, la conducción temeraria aparece cuando, según el artículo 380 del Código Penal, se conduce un vehículo de forma peligrosa, provocando un peligro real para la vida de terceras personas. En este caso, la pena de prisión puede ir desde los 6 meses a los 2 años, así como la retirada del carnet de 1 a 6 años. Es importante remarcar que, pese a que el objetivo de conducir así no sea causar heridos ni fallecidos, es posible acabar en la cárcel si se conduce a más de 60 km/h en vías urbanas por encima de la máxima velocidad consentida por la ley.

Lo mismo pasa tanto si se supera la tasa de alcohol permitida como si se conduce tras haber consumido drogas. En estos casos, el conductor puede enfrentarse a penas de prisión de 3 a 6 meses, una multa de 6 a 12 meses o trabajos comunitarios de 1 a 3 meses, así como la pérdida del carnet desde 1 a 4 años.

En un tercer nivel está la conducción temeraria agravada, si se determina que la forma de conducir ha supuesto un peligro para la integridad de los demás, manifestando un desprecio por su vida, la pena puede aumentar de 2 a 5 años. Además, se suma una multa de 1 a 2 años, y la retirada del carnet es de 6 a 10 años. Algunos ejemplos de esta tipología son los atropellos terroristas masivos o los kamikazes suicidas que conducen a alta velocidad en sentido contrario.

Cómo denunciar una conducta irresponsable en la carretera

Mientras que, por ley, a los agentes de la autoridad se les presupone la veracidad y sus denuncias tienen valor probatorio, las personas particulares que deseen denunciar una infracción por conducción peligrosa deben aportar un soporte documental para apoyar su denuncia. Este puede hacerse mediante fotos y vídeos, pero también es necesario reunir algunos datos sobre los hechos como fecha, lugar y hora de la infracción, y presentarlo ante la Guardia Civil o en una comisaría. En estos casos, el denunciado puede ser requerido en el juzgado para aportar su versión de los hechos, disponiendo de 30 días para efectuar sus alegaciones.

Algunos estudios afirman que el 17% de los conductores españoles han cometido alguna vez un delito contra la seguridad vial, y que los relacionados con el tráfico suponen el 35% de los delitos totales cometidos en España. Puede que conducir después de tomar un par de copas o superar los 200 km/h en autopista no parezcan gran cosa, pero si no quieres pasar una temporadita a la sombra, deja la conducción temeraria para Jason Statham y Vin Diesel.