Qué es el ángulo muerto del coche y cómo solucionarlo

Los camaleones tienen unos de los ojos más impresionantes del mundo animal. Se dice que cada uno de ellos es independiente, y se pueden mover en todas direcciones hasta que visualizan su presa y se enfocan en ella. Lamentablemente, la visión humana es mucho más humilde y, al sentarnos al volante hay un ángulo muerto que, en algunos casos, puede comportar situaciones de un gran riesgo.

Si contáramos con una visión camaleónica este artículo no tendría sentido, pero en Trendy Drivers seremos tus ojos. Se trata de una “zona oscura” que no permite ver lo que sucede, y puede llevarnos a cometer un error si iniciamos una maniobra y aparece algún coche, ciclista, motorista o peatón. El mayor riesgo se da entre vehículos de distintos tamaños, pero también se da entre coches parecidos.

¿Por qué existen los ángulos muertos? El campo de visión de los retrovisores queda delimitado por una línea recta que sale desde nuestros ojos, se refleja en los bordes del espejo y se extiende hacia atrás. Todo lo que queda fuera de esa zona queda invisible para el conductor. Esta área no visible es mayor cuanto más grande sea el coche y cuanto peor ajustados estén los retrovisores a la posición del conductor.

Cómo minimizar los riesgos del ángulo muerto del coche

Lo primero que debemos hacer es tan sencillo como obvio: ajustar correctamente los retrovisores. El interior debe centrarse con la luneta trasera, mientras que los laterales han de ajustarse hasta que deje de verse la carrocería del vehículo propio.
Siempre que se haga con precaución, otra opción que nos puede bastar es girar la cabeza o mirar por el rabillo del ojo a los vehículos que circulen en paralelo. Son gestos que deben hacerse rápidamente y sin variar la dirección del coche.

También deben señalizarse siempre los movimientos con antelación. Aunque nosotros podamos tener un ángulo muerto, hemos de asegurarnos de que la gente que nos ve sepa nuestros movimientos para prevenir el choque. Si señalizamos nuestros siguientes pasos con antelación, los conductores que nos rodean extremarán también su precaución.

Si Guillermo de Ockham se hubiera dedicado al mundo de la automoción en lugar de a la economía, posiblemente hubiera aplicado su mítico principio al mundo de los ángulos muertos. La Navaja de Ockham diría que, sabiendo que existen ángulos muertos de visión, lo mejor es evitar circular en ese punto más tiempo que el necesario para realizar la maniobra.

Por último, y teniendo en cuenta que estamos en pleno Siglo XXI, no podíamos dejar a la tecnología fuera de la ecuación. Hay sistemas de información de ángulo muerto que cuentan con un funcionamiento parecido: cuando un coche circula por el ángulo muerto, el sistema avisa al conductor mediante una señal acústica y/o visual para que no inicie el desplazamiento lateral. En algunos casos, el sistema actúa incluso sobre los frenos y corrige la posición del vehículo para evitar el choque.

Así que ya sabes… si pones todos estos consejos en funcionamiento no necesitarás ser un camaleón para evitar el ángulo muerto. Eso sí, recuerda tener siempre mucho ojo en la carretera.