Presión de neumáticos en verano

Las altas temperaturas y los viajes largos requieren de uno cuidados especiales en la puesta a punto de tu vehículo. Descubre cómo y cada cuánto tiempo debes medir la presión de tus neumáticos en verano y qué otras precauciones debes tener en cuenta para que no se desgasten durante los meses de calor.

El verano es época de desplazamientos, de largas horas en la carretera y de termómetros que superan los treinta grados un día sí y otro también. Aunque ya es de sobra conocida la necesidad de realizar una revisión en el taller antes de salir de viaje, nunca está de más recordarlo. La temperatura que alcanza el asfalto durante esta estación aumenta las probabilidades de pinchazo o reventón en las ruedas, por ello, mantener la presión adecuada y comprobar que continúa con el nivel óptimo cada poco tiempo es fundamental.

El motivo de extremar las precauciones con respecto a la presión es que, cuando el calor del asfalto aumenta, si ésta es demasiado baja los neumáticos se calentarán con mayor rapidez lo que afectará directamente a su tiempo de vida útil y también a la cantidad de combustible que se consume, el cual aumenta. Además, circular con menos aire del indicado provoca que el riesgo de sufrir pinchazos o de que la rueda estalle crezca.

 

Para evitarlo, debes consultar la tabla de presiones del fabricante de los neumáticos de tu coche y acudir a un taller o a la estación de servicio más cercana para comprobar que los niveles permanecen óptimos. Para realizar la medición adecuadamente recuerda que las ruedas deben estar frías, o sea, sin haber recorrido más de cuatro kilómetros; en caso de que te sea imposible conducir menos de esa distancia para realizar el chequeo, añádele 0,3 bares a la cifra que recomiende el fabricante y ése es el número al que tienes que llegar con el inflado.

Otro detalle que debes tener en cuenta antes de viajar durante el verano es que la rueda de repuesto también se encuentre con la presión óptima – que suele ser medio bar más que la de las ruedas convencionales – pues, al estar tumbada y sin ser sometida a ningún tipo de presión es habitual que pierda aire con el paso del tiempo.

Para terminar, si vives en una zona de clima frío y sueles utilizar neumáticos de invierno durante las estaciones en las que baja el termómetro, recuerda cambiar a la versión de verano cuando se superen los 7ºC. Si no lo haces, el caucho se desgastará con mayor rapidez, la adherencia al asfalto se verá comprometida y el riesgo de sufrir accidentes aumentará. Por lo tanto, acostúmbrate a viajar con los de verano a no ser que las condiciones de frío sean reales y así conseguirás que tus neumáticos continúen preparados para rodar sean cuales sean las condiciones meteorológicas.