Neumáticos de aviación: características y curiosidades

Al año se fabrican 1 millón de neumáticos de aviación, una cifra que representa un porcentaje de menos de un 1% en comparación con los 1.500 millones de neumáticos producidos al año solo para turismos. El modo de fabricación de ambos tipos de neumáticos no difiere demasiado, incluso los materiales utilizados son bastante similares. Por lo general, se emplea el caucho como elemento principal, diversos tipos de tejidos textiles, acero y elementos químicos. Pero, aun así, los neumáticos de aviación son únicos en su especie. Veamos más detalles.

No hay duda de que son un elemento crucial para dos de los momentos más importantes de un vuelo, el despegue y el aterrizaje. Por eso, su calidad y características especiales son tan importantes. Una de las cuestiones que diferencia a este tipo de neumáticos es su capacidad de soportar situaciones extremas como, por ejemplo, pasar de estar parados a ir a 400 kilómetros por hora. Además, aguantan desde los 50 grados bajo cero cuando están en el aire hasta los casi 300 en la pista.

Para que podáis comparar, un neumático de coche, de alrededor de 2 toneladas de peso, es capaz de soportar de 500 a 750 kilos de peso, mientras que los de avión deben aguantar el impacto del aterrizaje, mientras que a cada uno le toca resistir en torno a 10.000 kilos de presión.

Es evidente que este uso extremo influye mucho en el tiempo de vida útil. La media de un neumático de aviación varía entre una y tres semanas de uso continuo, lo que supone alrededor de 350 aterrizajes. Una notable diferencia temporal con los de coche, que suelen durar alrededor de 4 años. Debido a su corta vida, la técnica del recauchutado representa una opción para poder aprovechar aún más estos neumáticos.

¿Qué es el recauchutado?

Como hemos dicho antes, la corta vida de los neumáticos de aviación ha desembocado en el uso de técnicas de reciclaje de estos materiales, y el recauchutado es la más común y efectiva. Consiste en el remplazo de la banda de rodadura usada, normalmente mediante la técnica de pulido, por un nueva, manteniendo la carcasa y la estructura del neumático. Es muy importante que tras la retirada de la zona gastada se revise el estado de la misma y si es necesario corregir cualquier irregularidad en la circunferencia del neumático.

Otra de las preguntas que muchos nos hacemos, ¿cómo se inflan los neumáticos de aviación? Con ayuda de un compresor de aire, se llenan hasta alcanzar los 14 bares, aproximadamente seis veces la presión de un coche. A diferencia de los turismos, los neumáticos de los aviones no tienen cámara de aire, van rellenos de nitrógeno seco, que no arde ni se congela con las temperaturas que alcanza la aeronave a 10.000 metros de altitud o en el momento del aterrizaje.

El número de ruedas que utiliza un avión está definido por el modelo y depende del peso y propósito que tenga la aeronave. Algunos ejemplos: Un Boeing 777 reparte su peso entre 14 neumáticos, un Airbus A380 tiene 22 ruedas y el enorme Antonov An-225, el avión de carga más grande del mundo, lleva 32.

En resumen, los neumáticos de aviación son una pieza de precisión y su buen funcionamiento condiciona cada vuelo. Por ello siempre deben estar revisados y al 100% de su rendimiento. En Michelin estamos preparados para todos los mercados de aviación en el mundo. Ya se trate de neumáticos para los aviones comerciales más grandes, para una avioneta monoplaza, para un caza militar o para cualquier otro tipo de avión, Michelin posee los conocimientos y la experiencia necesarios para suministrar neumáticos de aviación de calidad.