Los riesgos de un conductor ebrio

Si hacemos una búsqueda en Google por el término conductor ebrio, lo que obtendremos es una inmensa cantidad de noticias sobre personas que perdieron la vida por culpa de alguien con varias copas de más. Los efectos del alcohol son muy graves, tanto que la media anual de muertos en accidentes automovilísticos en España por culpa del alcohol supera los 1100.

Seguro que todos dijeron eso de “yo controlo” antes de subirse a su al coche, y por lo visto… no controlaban tanto. Y es que, una concentración mínima de alcohol -entre 0,2 y 0,4 gramos por litro de sangre- ya afecta significativamente a la capacidad de conducción. La DGT avisa que consumir alcohol multiplica por nueve el riesgo de accidente.

Los efectos del alcohol en tu cuerpo

Las consecuencias pueden reflejarse principalmente en tres niveles: psicomotor, psicológico y físico. Con un par de cañas, ya tardamos más tiempo en reaccionar ante las cosas que suceden en el entorno. Por otra parte, el alcohol hace que tengamos una falsa sensación de seguridad, subestimando los riesgos y comportándonos de forma más agresiva. Además, se reduce el campo de visión, por lo que es más difícil ver a los peatones o al resto de coches.

Si eres de los que necesitan una referencia más visual, aquí te enseñaremos las consecuencias asociadas a los gramos por litro de alcohol en sangre:

• 0: todas las capacidades de reacción están intactas.
• 0,1: ligeras perturbaciones en la visión. La estimación de distancias se ve modificada.
• 0,2: el conductor asume riesgos que en condiciones normales no tomaría.
• 0,3-0,4: alteración de la visión. Dificultades para distinguir las señales y los peatones.
• 0,5: aumenta el tiempo de reacción.
• 0,6-0,7: mala coordinación y sincronización de los movimientos.
• 0,8 en adelante: dificultades para tomar decisiones y adaptar la conducta a las circunstancias del entorno.

El conductor ebrio debe estar dispuesto a rascarse el bolsillo

Pero si esto no te parece suficiente para no beber y conducir… tendrás que tener en cuenta que un conductor ebrio se expone también a consecuencias económicas. Si se demuestra que el siniestro ha tenido lugar estando borracho, el seguro puede negarse a pagar la póliza del vehículo y los daños ocasionados a terceros.

Por otra parte, conducir con una tasa de alcohol superior a la que establece la normativa supone una penalización de hasta 6 puntos del carnet. El número exacto depende de la tasa concreta:
• 6 puntos si se supera el valor de 0,50 (0,30 en el caso de conductores noveles).
• 4 puntos si los valores se encuentran entre 0,25 y 0,50 (de 0,15 a 0,30 para los noveles).

Esta sanción administrativa puede acarrear una multa económica de 1.000 euros si ya se ha sido sancionado en el año anterior por la misma causa (o si se dobla la tasa permitida por ley). El delito puede incluso conllevar penas de cárcel de 3 a 6 meses con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro.

Todos estos datos parecen tener consistencia suficiente para que no vuelvas a coger el coche después de una noche loca. Pero si aún así tienes la tentación… te recomendamos que antes de salir de fiesta busques en Google conductor ebrio. Mano de santo.