Los efectos del alcohol mientras conduces

¿Sabías que en España la media anual de muertos en carretera por alcoholemia supera los 1100? Los efectos del alcohol en la conducción están más que probados así que termina de convencerte con este artículo en el que te recordamos por qué no se puede beber y conducir.

Los efectos del alcohol en la conducción son de sobra conocidos y esas copas de más están implicadas en el 30%-50% de los accidentes mortales. La razón ya te la sabes de memoria, ese subidón que notas después de terminarte el primer copazo, el que te empuja a arrancarte con un twerking cuando tú siempre has renegado del reggaetón o consigue que encuentres nuevos amigos en la cola de un baño… también provoca alteraciones muy graves en las capacidades psicofísicas esenciales para conducir:

  1. Te persuades a ti mismo de que tú controlas cuando la realidad es que si controlaras de verdad no te haría falta auto-convencerte. Esa falsa seguridad te anima a tomar mayores riesgos al volante.
  2. Disminuye y se ralentiza el número de movimientos oculares: recoges menos información de tu alrededor y de peor calidad.
  3. Durante todo el tiempo en el que estás bajo la influencia del alcohol, se deteriora la convergencia ocular, clave para calcular distancias.
  4. Te resulta más difícil mantener la concentración y tardas más tiempo en reaccionar ante situaciones complejas: incorporaciones, tráfico, rotondas, etc.
  5. Asimilas peor las señales o información que te encuentras por el trayecto como un STOP, semáforos u obstáculos en la carretera.
  6. Como el tiempo de reacción aumenta después de tomar unas copas, tardarás también mucho más en tomar decisiones que en otro estado te saldrían de forma casi automática: frenar cuando el coche de delante se para, disminuir la velocidad cuando te acercas a un sobresalto o pararte si un semáforo pasa de ámbar a rojo.

En resumen, te crees más valiente y tomas más riesgos cuando la realidad es que tienes tus capacidades físicas y mentales bastante perjudicadas.

DESMONTANDO MITOS: ALCOHOL Y CONDUCCIÓN

Si después de leer los efectos del alcohol en la conducción sigues con ganas de tontear con las bebidas espirituosas, te desmontamos los mitos que han surgido alrededor del tema y que aseguran ser las claves para espabilarse en el after-party:

  • Si no supero la tasa de alcoholemia permitida no es peligroso conducir: FALSO. Tus capacidades disminuyen siempre que tomas alcohol y tendrás más riesgos de sufrir un accidente si lo haces.
  • Si como, mi cuerpo no absorbe el alcohol: FALSO. Si ingieres algún alimento la absorción puede retrasarse, pero tarde o temprano acaba por llegar al torrente sanguíneo.
  • Me tomo un café y solucionado: FALSO. Tampoco pruebes suerte con el té o con una ducha fría ya que ninguna de estas leyendas urbanas son capaces de bajar los niveles de alcohol.

Ahora que eres consciente de los efectos del alcohol en la conducción, acata la ley seca si llevas el coche. Si bebes, no conduzcas… ya lo dice la DGT.