Homologación de vehículos tuning para pasar la ITV

Si hablamos de tuning no podemos evitar transportarnos al universo ‘Fast and Furious’, con Bryan O’Conner y su Nissan Skyline GT-R modificado, o Toretto y su Honda Civic, con el alerón casi de la altura de una persona. Mejoras que hacen que cada modelo sea único y que reflejan la personalidad de quien conduce orgulloso estas originales máquinas. Pero, ¿hasta qué punto son legales estas modificaciones? ¿Cómo funciona la homologación de vehículos tuning a la hora de pasar la ITV?

coche tunning

El tuning nació en Estados Unidos en los años 40, en plena posguerra, y rápidamente se popularizó su práctica en Europa y, especialmente, en países asiáticos como China o Japón. En España los años clave del tuning se sitúan alrededor de los años 90 y 2000, época durante la cual las normas sobre modificación y regulación de mejoras eran más laxas y la vara de medir sobre lo que estaba o no permitido se regía por el buen gusto o el simple raciocinio del propietario tunero.

Con la entrada en vigor, en el año 2010, del Real Decreto 866 – también conocido como “Ley antituning”-se produjo el cambio en la regulación que más ha afectado a los amantes del tuning hasta la fecha. Esta nueva ordenanza consistía en la regulación de las reformas realizadas en vehículos después de su matriculación para que, tras el cambio, siguieran cumpliendo los requisitos técnicos exigidos para su circulación. Es decir, que cada modificación realizada en el vehículo debía (y debe) cumplir con las leyes nacionales, en consonancia con las directivas europeas, para así ser homologadas, pasar la ITV y poder circular legalmente.

El gobierno la presentó como “la creación de un marco que permitirá las modificaciones en los vehículos, al tiempo que se garantiza la seguridad activa y pasiva de los vehículos y la protección del medio ambiente”. Pero en la comunidad del tuning esta medida fue aceptada con reticencias por considerarla oportunista y tener un interés económico.

Entre los puntos que hacen que este decreto suponga un gran cambio encontramos, por un lado, el concepto de ‘reforma de vehículo’, que hace que incluso los añadidos más sencillos -como las lunas tintadas-, no considerados de importancia hasta la fecha, ahora sí lo sean y, por ende, necesiten ser regulados.

Otro de los puntos novedosos presentados con esta nueva medida fue la homologación ‘multifásica’, en la que cada fabricante que interviene en el proceso de fabricación del vehículo debe certificar que la mejora cumple una serie de parámetros que son más estrictos cada año. En una primera fase, el fabricante inicial realiza la homologación del chasis (motor, ruedas, amortiguadores, frenos…) para crear una primera ficha de homologación. Ya en una segunda fase, el segundo fabricante realiza las modificaciones y, a continuación, presenta el vehículo mediante el procedimiento ya utilizado en la anterior fase, homologando así de manera definitiva los cambios.

Pero, ¿qué podemos modificar de nuestro vehículo? Conviene hacer primero una pequeña distinción entre los tipos de modificaciones que existen:

  • Sin homologación: Cambios estéticos (pintura, embellecedores) que no suponen modificación en las dimensiones o las prestaciones del vehículo.
  • Con homologación: Por ejemplo las lunas tintadas, por cuestiones de visibilidad, y el cambio de llantas o de luces deben ser homologadas, siempre dentro de las medidas impuestas por el fabricante. 
  • Con homologación y revisión en la ITV: Cambios estéticos que sí alteren alguna de las características del vehículo, como por ejemplo un alerón demasiado grande o unos faldones excesivamente bajos. Estos sí exigirán presentación del proyecto y revisión en la ITV. En general, también será obligatorio con todas las modificaciones en la mecánica, como los cambios en el sistema de escape, la suspensión o la electrónica del vehículo, especialmente la reprogramación de centralita.

En resumen, en cuestión de 20 años el mundo del tuning ha evolucionado y se regulado por completo. El endurecimiento de las normas de ITV y la homologación han desembocado en que tanto seguidores como practicantes del tuning tengan que pensar un poco más y estudiar a conciencia la nueva normativa que les atañe antes de personalizar sus vehículos y realizar cualquier actualización.