¿Cómo de necesaria es la educación vial para los niños?

En la Antigua Grecia, Pitágoras acuñó una de sus citas más famosas: “educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. En pleno S. XXI, y con las altas cifras de accidentes en carretera por descuidos e imprudencias, esta frase está más vigente que nunca. Y es que una buena educación vial para niños hará que en el futuro disminuyan los accidentes automovilísticos.

¿Qué es la educación vial para niños?

El problema es pensar que la educación vial consiste simplemente en enseñar a mirar a ambos lados de la carretera o a reconocer las principales señales. Aunque esto sea importante, lo que realmente debe prevalecer es el concepto de educación en valores. Ya que los niños son peatones, pasajeros y potenciales peatones; deben adquirir por lo tanto virtudes como la responsabilidad o el respeto.

En 2018 perdieron la vida 1.180 personas en la carretera y, en muchos casos, estos accidentes podrían haberse evitado con una correcta educación vial. Sin embargo, en varias ocasiones se ha desestimado la opción de introducir una asignatura obligatoria de seguridad vial en los colegios e institutos. ¿Qué podemos hacer entonces?

Ventajas de desarrollar la inteligencia vial desde pequeños

Educar a los más pequeños de la casa en la seguridad vial es una labor que debe recaer en sus propias familias: ha de hacerse de forma continua y desde edades muy tempranas. Es un tema de máxima importancia y no debe delegarse en otras personas que no sean los padres o educadores habituales.

Lo más importante es enseñar a los niños a desenvolverse en la vía pública, mediante recursos que les permitan moverse con total seguridad por la ciudad. Es fácil evitar atropellos si les enseñamos normas básicas como usar los semáforos, no cruzar por el paso de peatones sin mirar a derecha e izquierda o identificar las principales señales de tráfico.

Para lograrlo, hay una serie de recursos que puedes implementar desde edades muy tempranas:

 

    • Aprovecha mientras estéis en la calle: ya sea paseando o montando en coche, es bueno enseñar conceptos a los niños cuando salgáis a dar un paseo. Aprender por medio de la experiencia es más efectivo que explicar algo verbalmente, sin estar in situ. Por ejemplo, a que se aseguren de que el coche ha reducido la velocidad antes de cruzar o que sólo pueden hacerlo por el paso de peatones.

 

    • Juega con ellos: en Internet encontrarás apps y juegos con los que adquirir estos conceptos mientras se divierten. La Dirección General de Tráfico (DGT) tiene un listado en el que encontrarás diversos recursos. También puedes aprovechar a contarles un cuento relacionado con la educación vial cuando se vayan a dormir.

 

    • Busca parques infantiles cercanos, centrados en la educación vial: son ideales para combinar con lo anterior, ya que este será un aprendizaje mucho más práctico. Con karts o en bici aprenderán a circular respetando las diversas señales de tráfico. Si tienes un jardín en casa, puedes hacerlo sin tener que desplazarte.

 

    • Adecuado comportamiento en el coche: debemos asegurarnos de que entienden que el cinturón ha de usarse siempre, por corto que sea el trayecto, a bajar por el lado más cercano a la acera, no molestar al conductor o no sacar los brazos por las ventanillas. Además, hay que insistir en que este comportamiento debe ser el mismo si viajan en otro tipo de vehículo como el autobús.

 

  • Háblales de los peligros: siempre con mucha prudencia y tacto, puedes alertar a los niños de los peligros potenciales que existen si no empleamos las medidas de seguridad adecuadas. Deben saber que, si viajan sin cinturón o se saltan un semáforo, pueden sufrir un accidente.

 

Pese a que pongas todos estos consejos en juego, lo fundamental es recordar que la mejor manera de educar es mediante el ejemplo. Los niños aprenden más de lo que haces una vez que de lo que dices en un centenar de ocasiones. Cuando viajes en el coche con tus hijos y estés a punto de cometer una infracción, piensa en el bueno de Pitágoras.