Cuándo cambiar los discos de freno

Así como tus neumáticos pierden presión y se desgastan con el paso del tiempo, también debes saber cuándo cambiar los discos de freno para evitarte algún que otro susto al volante. Conoce cuándo es el momento de estrenar unos nuevos en este artículo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el momento exacto en el que hay que cambiar las pastillas de freno no es universal, es decir, depende en gran medida en la forma en la que conduces y también en si circulas mucho por ciudad o si sueles desplazarte por carretera a menudo… la razón es que las pastillas se desgastan con mayor rapidez dentro del entorno urbano. Una regla que sí es generalizada es que las pastillas de freno delanteros siempre se desgastan mucho más que las traseras, sufriendo éstas últimas la mitad que los primeras.

Para asegurarte de que dichas pastillas permanecen en las condiciones perfectas para frenar debes comenzar a realizar revisiones más o menos a partir de los veinticinco mil kilómetros recorridos. Sin embargo, cuando llegue el momento de cambiarlas, una lucecita se encenderá en el panel de control de tu vehículo para avisarte de que debes acercarte a tu taller. Además, debes saber que este aviso no se activa cuando el cambio se torna urgente, sino que te da cierto tiempo de maniobra para que puedas llamar a tu taller de confianza y acudir para que revisen el sistema de frenado.

Si circulas con las pastillas de freno demasiado desgastadas, los discos también se desgastarán; si las cambias cuando debes, es posible que no tengas que estrenar unos discos de freno nuevos en toda la vida útil de tu vehículo. Para comprobar que los discos están en perfectas condiciones, lo primero que debes hacer es esperar a que se enfríen pues es una parte de tu coche que aguanta altas temperaturas de manera constante y podrías quemarte si no esperas unas tres o cuatro horas desde que condujiste por última vez. A continuación, comprueba que no existe ningún tipo de grieta y que el aspecto de los discos continúa brillante. Además, asegúrate de que no presentan ralladuras irregulares y, si lo hacen, llegó la hora de cambiarlos por unos nuevos.

De todas formas, en el momento en el que tengas dudas sobre el estado de las pastillas o discos de freno y no sepas a ciencia cierta si los tuyos están bien, acude a tu taller para que los revise un profesional pues ya sabrás las consecuencias fatales que implica el circular sin el sistema de frenado en perfecto estado. En conclusión, realiza las revisiones personalmente cuando tu coche cumpla los veinticinco mil kilómetros recorridos y no retrases el acercarte a revisar o cambiar lo que haga falta a riesgo de sufrir un accidente.