Consejos para reparar neumáticos pinchados

Sacarse el carnet de conducir y ponerse al volante es el sueño de muchos jóvenes cuando llega su decimoctavo cumpleaños. Todo es alegría, risas y temazos en la radio hasta que pinchas un neumático.

En efecto, el coche te da mucha libertad, pero también te puede dar muchos disgustos. Si no quieres tener que recurrir a tus padres porque quieres ahorrarte el sermón, este es el post que necesitas leer. Siéntete libre de imprimirlo y llevarlo en la guantera, porque tarde o temprano, el pinchazo puede convertirse en una desagradable realidad.

Revisa la presión de tus neumáticos, incluso el de repuesto

Aunque parezca un consejo obvio, no lo es. Los cinco neumáticos de tu coche deben ser revisados una vez al mes. Para ello, deberás dejar que las ruedas se enfríen para conseguir una medición más exacta. Unos neumáticos con demasiada presión pueden acortar su vida útil y disminuir la adherencia.

Por su parte, unos neumáticos desinflados se gastan con más rapidez, convirtiéndolos en los candidatos perfectos para sufrir un pinchazo. Además, tener la rueda de repuesto en buen estado te podrá sacar de un apuro si el pinchazo sufrido es irreparable y no hay más remedio que realizar el cambio.

He pinchado, ¿y ahora qué hago?

Superado el susto y el drama inicial que supone enfrentarse a un neumático pinchado por primera vez, te proponemos varios consejos para que aprendas a valorar y reparar esta avería tan común.

Ante este imprevisto, te conviene saber que, en la mayoría de casos, el pinchazo es provocado por un objeto punzante que se ha quedado clavado en la rueda.

Primero, debes encontrar dicho objeto para poder retirarlo con cuidado. Si el orificio de la banda de rodadura es inferior a 6mm, estás de suerte, lo podrás reparar tú mismo. Si el agujero es mayor, lo más recomendable es cambiar la rueda o llamar a una grúa, ya que ese neumático es insalvable.

La manera más sencilla de arreglar un neumático pinchado que cumple estas condiciones es usar un kit antipinchazos que deberías llevar en el maletero. Gracias a este “salvavidas” no hará falta que desmontes la rueda, la reparación la podrás hacer con el neumático en su sitio.

Por último, una vez sellado el agujero, vuelve a inflar la rueda hasta los niveles normales para continuar con tu trayecto. Después de sufrir este contratiempo, lo mejor es que busques el taller especializado en neumáticos más cercano y que cambies la rueda averiada lo antes posible.