¿Cómo debe ser un casco homologado de moto?

Aunque en los últimos meses se ha escuchado y debatido acerca de la posibilidad de incluir las chaquetas con protecciones como obligatorias, el casco sigue siendo el único elemento de seguridad exigido por ley si vamos a montar en moto. Evidentemente, a estas alturas no es necesario que te recordemos por qué es necesario que lleves casco, pero tal vez sí te resulte útil saber si el tuyo es un casco homologado y qué requisitos debe cumplir para serlo.

Es bastante habitual encontrar por la Red páginas con equipamiento y recambios para moto, con diseños y precios muy atractivos. El problema es que, en muchísimos casos, estos elementos son importados de países asiáticos y, en el caso de los cascos, las ‘pegas’ van un poco más allá que el recibir una o dos tallas menos de la que creías haber recibido.

Nadie dice que tu casco imitando a Depredador no sea seguro o que ese otro del que te enamoraste, con la cabeza de Elmo de Barrio Sésamo, no vaya a salvarte la vida en caso de un accidente de moto. Pero no te extrañe que, la próxima vez que te pare la Guardia Civil durante una de tus rutas de fin de semana, recibas una multa de alrededor de 200 euros por estar circulando sin llevar un casco homologado.

¿Cómo sé si tengo o no un casco homologado?

A lo largo y ancho del mundo existen múltiples homologaciones oficiales. Por ejemplo, podemos encontrarnos cascos con la homologación JIS japonesa, la CNS de Taiwán o la NZ 5430 de Nueva Zelanda, entre otras muchas. Aun así, las que probablemente nos encontremos con mayor facilidad son las DOT de Estados Unidos.

Cualquier casco homologado mediante cualquiera de los métodos que os hemos indicado sería un casco seguro. Aun así, al no contar con la homologación exigida por nuestra normativa podría acarrearnos algún que otro quebradero de cabeza con las autoridades.

En España y en otros 49 países europeos, la homologación válida es la ECE 22.05, que se obtiene tras realizar a cada casco una serie de pruebas, tanto en su fase de prototipo, como una vez producidos y antes de su comercialización.

Estas pruebas van desde test llamados destructivos, con los que se analiza la capacidad de resistencia y absorción de impactos, a otros denominados de climatología, en los que se estudia cómo resiste cada casco a temperaturas extremas, agua, etcétera.

Para comprobar si contamos con un casco homologado o no, el procedimiento más sencillo es buscar la etiqueta blanca que deberá llevar cosida en su interior. Mediante una serie de letras y números podremos saber fácilmente las características del casco y con qué tipo de homologación cuenta.

Etiqueta interior con código de barras de un casco de moto

  • La letra “E” incluida en el círculo nos indica que corresponde a Europa y el número al país en el que se ha realizado la homologación, en este caso Francia (España es el número 9).
  • Las dos primeras cifras comenzando por la izquierda indican que revisión de la norma europea cumple el caso en cuestión. En nuestro país se aceptan tanto la 04 como la 05 como válidas.
  • Siguiendo de izquierda a derecha, las siguientes cuatro cifras son el número de homologación del casco.
  • Pasando al siguiente bloque, la letra que vemos identifica el nivel de seguridad del casco según su modelo. Podremos encontrar 3 tipos:
    • P: en los cascos integrales.
    • N/P: en la mayoría de cascos modulares o aquellos otros que no protejan la zona del mentón.
    • J: En los cascos abiertos o de tipo ‘Jet’.
  • Por último, las últimas cifras son el número de serie del casco en cuestión.

Ahora que ya sabes cómo hacerlo, ve y comprueba si tienes un casco homologado válido para circular por nuestras carreteras o si, por el contrario, corres el riesgo de llevarte un disgusto económico la próxima vez que salgas con la moto.