¿Y si me niego a realizar la prueba de alcoholemia?

Vivimos en una sociedad concienciada sobre los riesgos que conlleva el alcohol al volante, pero aún no hemos llegado a una concienciación completa, pues a día de hoy, son muchos los accidentes causados por el exceso de alcohol.

Para controlar este problema, están los dispositivos de control de alcoholemia. Si tienes coche, seguro que te has topado alguna vez con alguno, y si no lo has hecho aún, ¡en algún momento te tocará! No es el encuentro más agradable del mundo, y menos si llevas una cuantas copas encima…¡Error!

Seguramente te has preguntado alguna vez qué pasará si te niegas a someterte al control de alcoholemia, ¿te quitarán puntos? ¿te multarán? ¿te quitarán el carnet? Si quieres las respuestas de estos interrogantes, ¡sigue leyendo!

¿Cuándo se considera delito ir bebido al volante?

Vamos a empezar con lo primero, lo que siempre debes tener presente es cuándo se considera delito una cantidad del alcohol determinada, esto ocurre cuando la tasa de alcohol en aire espirado es superior a 0,60 miligramos por litro o la tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro.

Ésto no quiere decir que, si a la hora de realizar un control de alcoholemia, el alcoholímetro te arroja una tasa de alcohol en aire espirado entre 0,25 y 0,60 miligramos por litro, estarás exento de responsabilidad. No estarás cometiendo una infracción penal, pero si habrás cometido una infracción administrativa, ya que según la Ley de Tráfico, es considerado como una infracción muy grave ir ebrio al volante.

Las consecuencias de negarse a la prueba de alcoholemia…

Negarse a someterse a la prueba de alcoholemia supone una infracción muy grave según la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Por eso, antes de negarte, deberías pensártelo dos veces porque como resultado te ganarás una multa que ronda los 500 euros, y la cosa no para ahí, ¡puede venir acompañada de la retirada de 6 puntos del carnet de conducir!

Además, si te pones a comparar las penas establecidas por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas, con las penas establecidas por negarse a realizar las pruebas de alcoholemia, llegarás a la conclusión de que la sanción es mucho mayor en el segundo caso, tal vez, porque también estarás cometiendo un delito de desobediencia a la autoridad. Además, si te niegas, será por algo, ¿no?

Así que, como recomendación, nunca te niegues a realizar la prueba. Y como es mejor prevenir que curar, no conduzcas estando ebrio, porque además de una multa inminente, al conducir en ese estado, estarás exponiendo tu seguridad física, la de los otros conductores y de los viandantes. En resumen, para evitar dolores de cabeza, ¡cuando bebas no conduzcas!

También puedes saber si estás en condiciones de conducir con otros métodos, como por ejemplo el Test New Hampshire. ¿Lo conoces?